OPINIÓN.
El progresismo de Fuertes, el vacío bustista y la interna que se viene
Al intendente Adrián Fuertes parece que le dio como “vergüencita” que lo hayan visto hace algunos días en una reunión de progres, en Paraná. Estaban todos: los que añoran el Frente Grande y han inventado dieciocho mil frentecitos pequeños con diversas denominaciones; los que se han aguantado veinte elecciones con menos del 5% de los votos, como los humanistas; y dos vertientes del Partido Comunista, tan adepto siempre a la multiplicación celular.
Ahí, entre esa gente que siempre miró de reojo a los peronistas, Fuertes parecía un sapo de otro pozo. Sobre todo en la oportuna foto que alguien le tomó charlando informalmente debajo de una bandera roja de la Juventud Comunista.
El progresismo, y lo digo casi sintiéndome adentro, da un poco de risa. Y quizá por eso al intendente de Villaguay le dio cierto escozor mostrarse junto a consignas que le resultan íntimamente ridículas y con tipos que se han preocupado más por ser fieles a sí mismos que por buscar el poder en serio. Todo lo contrario que él.
Aún así, el progresismo hoy le viene bien al villaguayense, en su intento por escalar posiciones en el complicado escenario de la interna peronista.
Enfrentado abiertamente con Jorge Busti y pegado a la gestión de Sergio Urribarri, Adrián salió a pedir internas abiertas apenas se contaron los votos de la derrota peronista del 28 de junio.
En teoría, las internas abiertas pueden servir para derrotar al aparato. Y en la interna que se viene, aunque no esté en el poder, Busti sigue siendo el jefe en un partido que respeta a rajatabla el verticalismo y que castiga a los desobedientes.
Para esa interna que se avecina, el intendente local precisa respaldos de todos los colores. De izquierda y de derecha.
Aunque no la tendrá fácil si decide pelear por algo a nivel provincial, el intendente sí tiene buenas perspectivas en Villaguay, donde el bustismo es un ente difuso, en el que están los partidarios de Argain, los residuos del “sandrismo”, algún que otro peronista enojado con Fuertes y otros que ven la ocasión propicia para posicionarse. Pero ninguno tiene los votos.
El ex gobernador está buscando casi con desesperación alguien que pueda representarlo con alguna chance. E intentará robarle todos los votos posibles. Por eso es probable que empiece a venir seguido.
La interna, tantas veces postergada en favor de acuerdos endebles, ya se instaló en el peronismo. Y será interesante
Igual, estamos hablando del PJ. Y no habría que descartar que, aunque se despellejen en las próximas semanas, Busti y Urribarri (y Fuertes) terminen amigándose como lo hicieron hace algunos meses.
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